15 nov. 2011

1.300 MILLONES DE TONELADAS DE ALIMENTOS SE TIRAN A LA BASURA


Mientras millones se mueren de hambre, otros millones tiran lo que les podría salvar la vida. El mundo del revés. Una nota que debería hacernos pensar
Un informe encargado por la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) al Instituto de Biotecnología y Alimentos SIK (Suecia) ha puesto de manifiesto que unos 1.300 millones de toneladas de alimentos se tiran a la basura, cantidad comparable a todos los alimentos que se producen en el África subsahariana. Para realizar el informe se han tenido en cuenta dos estudios, uno sobre las pérdidas alimentarias a nivel mundial por parte de los países ricos, y otro similar pero tomando como referencia los países más pobres. En los estudios se identifica como se producen las pérdidas de alimentos a lo largo de toda la cadena alimentaria y además proporciona las posibles soluciones para evitar que se tiren tantos alimentos.

1.300 millones de toneladas de alimentos es una cantidad demasiado grande como para ignorarla, y no sólo se pone de relieve este desperdicio, también hay que destacar los recursos y esfuerzos que se realizan para producirlos en vano. La pérdida de alimentos se produce en el momento en el que se inicia la producción agrícola, un goteo continuo que finaliza en el último eslabón de la cadena y que también está implicado en el desperdicio alimentario, los consumidores. En ambos casos, sean países ricos o pobres, las pérdidas se producen aunque evidentemente son mucho más grandes e importantes en los países industrializados. A esto hay que añadir que en lo que respecta a consumidores finales, son los de los países industrializados los que más alimentos desperdician.
Datos reveladores del informe, el desperdicio alimentario en Europa o Estados Unidos se sitúa en unos 95-115 kilos por año y habitante, en cambio en el África subsahariana y el sur y suroeste de Asia, el desperdicio es de sólo 6’11 kilos por año. En el caso de los países pobres o en vías de desarrollo las causas de las pérdidas están relacionadas con las limitaciones técnicas, la incorrecta gestión alimentaria, las técnicas de almacenamiento o refrigeración, el sistema de recolección, etc. En el caso de los países industrializados, las principales pérdidas se relacionan con los consumidores y su comportamiento, la actitud errónea de compra para almacenar pudiendo permitirse el lujo de desechar los alimentos cuando se vencen alimentos. La normativa de calidad alimentaria rechaza alimentos que podrían ser consumidos pero que al no mostrarse como el primer día son desechados, etc.
Podríamos citar ejemplos tan claros como la pérdida de alimentos por cuestiones económicas o especulativas, recordemos que cada año se tiran millones de frutas y verduras porque los productores no encuentran el precio adecuado para que sean rentables
Los desperdicios alimentarios en los países industrializados se pueden reducir significativamente mediante campañas de sensibilización dirigidas a consumidores, intermediarios y productores. Como sabemos, se habla de la necesidad de incrementar la producción de alimentos para satisfacer la demanda en los próximos años, sin embargo, es prioritario paralelamente promover el consumo responsable y evitar que se desechen alimentos por mil y una razones. Incrementar la eficacia en toda la cadena alimentaria es prioritario y más sabiendo que los recursos naturales son cada vez más escasos, energía, agua, campos de cultivo, etc. El informe Global food losses and food waste hace hincapié que debe ser una prioridad reducir los desperdicios alimentarios.
Reducir las pérdidas de alimentos es un modo de combatir el hambre y mejorar la economía en todos los eslabones de la cadena alimentaria, después se habla de ayudas a los países más desfavorecidos que no pueden alimentarse, simplemente con una buena gestión, obtendríamos un excedente para ello. Es evidente que tirar anualmente 1.300 millones de toneladas de alimentos tiene un importante impacto para la seguridad alimentaria, el desarrollo económico, el respeto del medio ambiente, la gestión de los recursos energéticos, etc. Las pérdidas alimentarias fluctúan dependiendo de la situación de cada país, pero el común denominador es que en todos se deben mantener bajo mínimos estas pérdidas por el bien de todos y el bien del planeta en general. Tirar alimentos es desperdiciar recursos, tierra, agua, energía e insumos, a esto agreguemos las pérdidas económicas y las emisiones contaminantes innecesarias que se realizan.
Sean alimentos frescos como las frutas y hortalizas, o alimentos envasados, se desperdicia una cantidad  equivalente a más de la mitad de la cosecha mundial de cereales. No sólo es lamentable, es una verdadera vergüenza y más sabiendo las necesidades que pasan millones de seres humanos.
Foto: Flickr CC / elephantshoeyou

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