5 jun. 2011

BUENAS RAZONES PARA QUEJARSE EN EL RESTAURANTE


Hemos sido testigos en algunos restaurantes de cómo un cliente se quejaba sólo por hacerse notar. Pero la mayor parte de las veces, el comensal tiene razón. Ya FDO se ocupó del tema en “Te cobran pan y no te dan”. Por eso les acercamos a nuestros lectores buenas razones para quejarse y, si cabe, obtener alguna compensación por el maltrato.
Es hora de hacer sentir nuestra voz
Aún cuando uno sea periodista y lo inviten, el derecho a quejarse cuando algo está mal sigue latente. Hace poco, fuimos con algunos colegas a un concurridísimo restaurante de Palermo Hollywood invitados por la casa. Por el tipo de comida yo prefería beber cerveza, pero no hubo caso, estaba contemplada la ingesta de Terrazas Malbec o Chardonnay. Opté por este último porque el exceso de madera del Malbec hubiera opacado la comida japo-peruana. Mala suerte, ni aún pagando. El colmo de los colmos se dio a las 22 (habíamos llegado a las 20 pero algunos se atrasaron y, por ende, la comanda salió por las gateras a paso redoblado). A las 10 de la noche en punto, virtualmente nos echaron porque había gente esperando para ocupar esa mesa. Cosas del doble turno. Gracias muchas por la invitación, pero la próxima vez voy por mi cuenta, y exigiré quedarme hasta cuando yo lo decida. Y si quiero tomar cerveza, que se den por culo (diría un gallego).

Vinos calientes en un caso (con la temperatura ambiente del verano), frío en exceso en otros, servicio de mesa por nada a cambio, cubiertos que no se cambian aunque uno haya comido pescado y ahora le toca carne vacuna.
Quizá  resulte complicado que todos respeten un decálogo (aunque sean más de diez puntos en discusión) o una serie de reglas a tener en cuenta para que el cliente no se sienta estafado. Por tanto, si usted paga y muy bien, exija lo siguiente:
  1. Igualdad de oportunidades: Cada cliente tiene los mismos derechos. Si uno no es VIP, igual debe ser tratado como si lo fuese.
  2. Reserva: Cualquier cliente debe tener la posibilidad de reservar su mesa a la hora que elija. Hay lugares que no las toman, por eso evite concurrir a esos restaurantes donde lo respetan.
  3. Tiempo de espera: Si uno llega en el horario convenido, debe poder ocupar rápidamente su mesa, y si esto no es posible por alguna razón imprevista la casa debe ofrecer un aperitivo sin cargo.
  4. Cuenta: Si uno tomó un trago en la barra, debe ser cobrado junto con la cuenta final y no separadamente (no se asombre, a veces sucede).
  5. Música: No se debe admitir la música ensordecedora, ésta debe acompañar y no ser protagonista de la comida.
  6. Lista de vinos: Si bien el mozo no debe preguntar “qué vino van a tomar”  antes de haber elegido lo que va a comer, la carta de bebidas debe llegar junto con la de platos si es que éstas se hallan separadas. Muchas veces tenemos que reclamarla por omisión del mozo.
  7. Menú: Debe tener siempre una descripción breve y concreta de los platos del menú. A veces la forma de presentar un plato en la carta termina por abrumarnos, para luego desilusionarnos cuando la comida llega a la mesa (tanta cháchara para esto).
  8. Agua de la canilla: Cualquier cliente tiene el derecho de pedir agua de la canilla si no desea pagar por la embotellada. Esto ocurre en muchos lugares del mundo pero no en nuestro país. El mozo debe traerla sin que uno la pida y debería siempre ser filtrada.
  9. Pan: Tendrá siempre que ser fresco y estar disponible durante toda la comida.
  10. Vino: No hay que pagarlo si no está en óptimo estado. Hay razones para mandar de vuelta la botella. Si hay sommelier éste será el responsable de que el vino esté en perfectas condiciones, tanto en calidad como en temperatura de servicio.
  11. Comer al mismo tiempo: Cada plato deber ser servido en forma contemporánea a todos los comensales. De lo contrario, uno come y los otros miran.
  12. Botella de vino: La botella debe estar siempre sobre la mesa aunque el vino sea servido por el mozo. Es una falacia creer que queda mejor dejarlo a un costado o en otro lugar, y esperar que el camarero lo reponga cuando tenga ganas y tiempo, y no cuando nosotros lo necesitamos.
  13. Cubiertos: Deben cambiarse entre plato y plato. Parece simple pero muchas veces no ocurre, resulta inadmisible que el mozo nos pregunte si cambia los cubiertos o no.
  14. Rapidez: Entre un plato y otro no hay que pasarse de 10 minutos, pongamos 15 como máximo (nos cuesta admitirlo pero son las reglas de servicio en cualquier restaurante que se precie).
  15. Sin prisa: El cliente tiene el derecho de que le dejen su plato hasta que él mismo haya colocado los cubiertos en posición de “terminé”.
  16. Si usted tiene más cosas que exigir, esperamos sus comentarios. Esta lista fue elaborada en la ciudad de Los Angeles para que cumplan los restaurantes locales.
    Fuente: Diario Corriere Della Sera. Foto: iStocokphoto

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